JE M'APPELLE VIK

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Proyecto Dolce Gusto

Sobre el proyecto

Por unos meses voy a probar una nueva cafetera(*). Quizás hayan oído hablar de ella como “Dolce Gusto”. Es similar a la Nespresso, pero más económica, con un look algo más “joven” y divertido. Lo importante: prepara una gama de infusiones muy variada, así que es como tener un pequeño Starbucks en casa.

*-A todos los que se preguntan cómo llegan estas divertidas posibilidades a mi vida, les sugiero visitar Trnd. Únanse a la comunidad, elijan un proyecto, y a divertirse. 

A continuación, comparto con ustedes mis experiencias día a día en este proyecto:

Día 1

Llegó en un caja enorme. Pedí que la trajeran a mi oficina, porque me imaginé que allí sería más sencillo recibirla. La llevamos al patio y empezamos a descubrirla.

Lo primero que debo decir, es que recibir una caja tan grande y prolija me adelantó la Navidad. Es verdad: es un préstamo y no un regalo, pero aún así. Descubrir que estaba llena de cajitas y papeles para inspeccionar lo hizo más divertido.

El kit incluye varias cápsulas de muchos gustos para probar, dos tacitas (de vidrio, no muy elegantes), muchas tazas de plástico para “degustación” (seguramente las usemos cuando no queramos lavar tazas) y por supuesto, manuales, indicaciones y la cafetera.

Las cajas que contienen las cápsulas se distinguen por colores, cada color corresponde a una infusión (o sabor) diferente. Ya las había visto en el súper. Me gusta su diseño.

Los gustos o infusiones posibles son:

  • Latte Macchiato
  • Latte Macchiato Skinny
  • Capuccino
  • Cortado
  • Nesquik
  • Chococcino
  • Caffé Lungo
  • Espresso

Y dos gustos fríos:

  • Nestea Peach Tea
  • Capuccino Ice

Pregunté al equipo Monoblock qué gustos querrían probar ellos primero, y aquí tenemos el resultado:

Pia (Ventas y Atención al Cliente) elegió Chococino (nuestra estudiante de cocina tiene un importante sweet tooth).

Felicitas (Asistente de Producción) quería un Capuccino Ice, para el que nos prometimos conseguir hielo.

Yo me incliné por el tea helado de Durazno, y Pablo por un Espresso. Por supuesto no quiso salir en la foto. 

Mi ansiedad me hace preguntarme cuándo llegará el Nestea Chai Tea. Esperemos que pronto, porque corro a comprarlo.

Mientras Felicitas leía las instrucciones y Pia inspeccionaba las cápsulas con mucha curiosidad, yo me dediqué a abrir la bendita caja de la cafetera. La marca: Moulinex (tengo varios electrodomésticos de ellos y puedo decir que confío en la marca, aunque siempre tienen un diseño demasiado “astronáutico” para mí).

La cafetera viene empacada en cartón con formita (que Felicitas, que sabe de esto, me indica que es una buena opción de embalaje). Lo primero que pienso es: “se ve demasiado plástica”. Y esto antes de descubrirla del todo. 

Para sacarla de la caja necesité apoyarla en el piso y descubrí que pesaba más de lo que imaginaba. Con la ayuda de Feli (quizás por miedo a romperla no me sentía muy segura y cómoda al manipular la caja) pude remover los cartones y verla finalmente. Era más grande de lo que imaginaba y sí, de plástico. Pero nada fea. Astronaútica, como todo lo que hace Moulinex.

Ya la bautizamos: como El Pajarito. ¿Le queda bien el apodo, no? No pudimos decidirnos en qué lugar ponerla porque el cable resultó ser demasiado corto para todas las ubicaciones que teníamos pensadas. Así que volvió a la caja, a esperar que el lunes nos encuentre con más ganas de hacerle lugar en nuestra atestada oficina.

Pero obviamente no la iba a dejar en la oficina todo el fin de semana… así que me la cargué en una cancherísima bolsa de BlueQ, y me la llevé encima. Como en una cartera. Con cápsulas de todos los colores para empezar a “testearla” en casa.

La prueba de la “portabilidad” la pasó aireosa: podemos ponerle un 8 (su forma no es tan amigable, me hace temer la posibilidad de una ruptura, pero realmente llegó impecable y al inspeccionarla mejor, no tiene nada que volcar o ensuciar en su traslado).

Día 2 (sábado): Finalmente, esto funciona así…

Ya en casa le encontramos lugar en la barra, donde el enchufe llega perfecto y además queda muy coqueta. Me gusta que sea roja. Le da personalidad (creo que yo hubiese elegido la negra en una tienda pero al verla ahora en rojo, me agrada mucho).

Finalmente, mi primer infusión fue… un Nesquik. Sí, confieso. Era fácil (una sola cápsula) y pensé que no podía salirme mal. Además, mi primer taza fue el viernes a la noche y lo tomé como un postre. ¿El resultado? ¡Me encantó!! Chocolate espumoso y ligero, para niños o mujeres con corazón de niña como yo.

Antes de preparar la primer infusión es necesario limpiar la máquina pero resultó ser un proceso muy sencillo. Más sencillo que lo que resulta leer las instrucciones para hacerlo: con esta moda de hacer instrucciones infográficas no están poniendo ni un sólo título o palabra que pueda facilitar la comprensión. Yo entiendo mejor las palabras que los gráficos, y realmente el solo ver las instrucciones ya me resultó *agotador*. (Esa fue también una de las razones por las cuales nunca preparamos café en la oficina… nos parecía que entre encontrarle lugar, limpiarla y llegar finalmente al café, se nos iba la tarde). La buena noticia es que con un poco de paciencia, enseguida se hace comprensible y es finalmente una pavada.

Mi segunda taza fue por la mañana y ya con más energía me interioricé en cómo preparar los cafés que llevan 2 cápsulas. La máquina tiene un detalle nada menor: el agua corre hasta que uno la detiene. Esto quiere decir que uno debe adquirir cierta habilidad de barista para operarla. La buena noticia es que es posible graduar la intensidad de café (básicamente dejando correr más agua). La mala es que hasta que uno aprende cuál es el momento exacto de mover la palanca a la posición de “basta por favor”, de seguro se tomará algunos cafés aguados. O demasiado firmes. (Depende de la “ansiedad” del barista-wanna-be.)

Ya con confianza en los resultados, empezamos a probar sabores. El Nesquik es… Nesquik! Pero espumoso y ligero. Un encanto. El Latte Macchiato es un poco más fuerte de lo que pensaba que sería un latte. Pero reconozco que es el sabor de un café con leche o un “cortado mitad y mitad” en una cafetería. Está aprobado. El Chococino es riquísimo también (podemos decir que los chocolates están aprobados y son un *plus* de esta maquinita). 

Pablo fue el primero en probar el Espresso (él es verdaderamente el experto) y quedó encantado. El primero se lo preparé yo y creo que le puse demasiada agua. Al tercero, ya estábamos muy cancheros y él encontró su medida exacta. Ya me prometió que vamos a comprar esta cafetera, solamente por su Espresso.

Por la tarde, el calorcito me pidió un Capuccino Ice. Los que me conocen y saben que soy un poquito experimental en la cocina (o bueno, muy experimental) entenderán que no podía simplemente seguir las instrucciones. Algo tenía que agregar.

Lo preparé en vaso de vidrio y de esta forma: primero varios cubos de hielo y miel. Sí, miel, como método para endulzar. Ahora mi Capuccino se transformó en un Caramel Capuccino Ice. Lo puse en la máquina, cápsula uno, cápsula dos… voilá!

Para el próximo, pasa por un mixer, y se convierte en Caramel Frapuccino. ¿Viste Starbucks? In your face.

Día 3 (domingo)

Después de probar tantas variedades ayer, todavía no probé el Nestea Peach. Me lo auto-prometo para mañana. Y esta noche… ¿otro Nesquik?

Varios días después… (23 de Noviembre)

Ya probé todas las variedades. No puedo decir que tengo un “preferido”. Lo que voy descubriendo es que cada sabor tiene su momento. 

A la mañana, me gusta el Latte Macchiato. O la versión “Skinny” del Latte que es más light, pero en sabor no tiene nada que envidiarle a la otra (por lo que probablemente, a la hora de comprar mi primer reposición de cápsulas, opte por la Skinny). 

A la tarde, un Nestea Peach es muy genial (la clave es no excederse con el hielo, y endulzar con miel) cuando la garganta pide frescor para aliviarse de las temperaturas elevadas del verano. Un Ice Capuccino también es buena opción (mismos consejos: hielo en la medida justa y miel para endulzar). Todo depende de mi humor: hay días que una chica necesita chocolate, y otros, el sabor de una fruta.

Por la noche, invariablemente la mejor opción es chocolate. Como postre un Chococcino o un Nesquik. Ambos son ricos, aunque el primero es más “chocolatoso”. No hace falta que sea un día frío, aunque supongo que en el invierno serán dos veces más “disfrutables”. 

Skinny Latte Macchiato

Este viernes, vuelvo a trasladar a mi Dolce Gusto a la oficina, para hacer un coffee party a la tarde. Vamos por la medalla de “mejor compañera” ;)

Para los interesados en contactar con otras personas que participan de este proyecto, en Twitter #ProyectoDolceGusto.